Abrojos y Rimas: Melisa Mauriño

YO DIJE EL MAR

Una vez yo dije el mar

y estábamos desnudos

vos y yo

como dentro de una caja de zapatos

con algunos orificios

para el aire

 

lo recordé ayer

al bajar del colectivo

que me deja justo

frente al hospital

del cáncer

 

esperando un cambio de luz

para cruzar la calle

vi la playa

tan vacía como antes

esa tarde

bajo el peso de tu cuerpo

 

un paraguas destrozado

como un ave marina

que deja sobre la arena una huella

a la par que la borra

 

mientras la piel

pegada a los huesos

varillas de metal que sostienen

la lluvia, se agujerea como tela

del color de la carne de un molusco

 

ahí estaba

un paraguas caído

cadáver de alas abiertas

en medio de la calle el dolor

de inventar otra vez

el recuerdo del mar

 

yo dije el mar

como podría haber dicho

la cama

con las sábanas revueltas

como espuma.

PASAJE

Una polilla se apagaba

se dejaba estrangular por las horas

agarrada a la pared de la sala de hospital

donde los vientres

estaban a punto de abrirse

 

supe que aun con su agonía a cuestas

quizás debido a ella

era todavía parte del mundo

porque al tocarla con mis yemas sentí

la gamuza de su cuerpo

recibirme humana

en su ser de insecto

 

¿te conté que antes de morir,

cuando no se aparean,

se vacían el útero de huevos

que están vacíos?

 

Estaba en eso cuando la acosté en mi mano

y el suyo era un cuerpo en coma

que reconocía la piel

con un profundo silencio

 

¿te dije que sus alas huelen como el polvo

acumulado sobre los muebles

después de una larga ausencia?

 

¿que es preciso desplegar muy grandes

los párpados para ver el salto inaugural

que la devuelve añeja, recién nacida

a la caricia del crepúsculo

guiando su último vuelo

de regreso a la tierra?

EL DÍA DESPUÉS DE LOS HUMANOS

Hablábamos

pero no por hablar

de la lluvia o el suicidio

sino para hacerlo

un poco menos difícil

estando en el aire

todo eso

 

mis codos

en el mantel de hule

pintado a la mesa

las tardes de calor,

el redoble metálico de tus dedos

desafinando otra canción pasada

de moda, pegadiza

pegajosa

como la tarde

 

dijiste que el día

después de los humanos

los leones se echarían al sol

en Central Park,

pensé la libertad

cuesta años

de encierro

 

dijiste también

que el verde cubriría el cemento

y treparían las hojas

los rascacielos,

pensé en los árboles

que vi talar

porque sus raíces rompen

las veredas y los desvíos

son peligrosos

 

el día después

de los humanos

el sol inicia su descenso

y las sombras

en el agua se mueven

del color de la sangre y tiemblan

hasta ahogarse

o aprender a nadar

 

dijiste me gusta

fingir el fin del mundo

para morir un rato

en el cuerpo de otra mujer

 

pensé el fin del mundo

es todos los días

para el león

que ve caer al sol

en su jaula, para la hoja

que se desprende

del árbol y también

para el amante y lo que arranca

de sus ojos la lluvia

el día después

del amor.

 

De La piel de la oruga

Abrojos y Rimas: Melisa Mauriño

Melisa Mauriño (Buenos Aires, 1985)
Licenciada en Psicología por la Universidad de Buenos Aires. Anteriormente residente de psicología clínica del PRIM Hurlingham. Escribe poesía y narrativa. Ganó el primer premio del 1 Concurso Nacional de Poesía Viajero Insomne 2015 con su primer libro La piel de la oruga (Viajero Insomne, 2016).

Escrito por La Mascarada

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