El dédalo argentino

No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio

de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis

cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Romanos 12:2

 

borges 2Hace 30 años murió en la ciudad de Ginebra Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo. Muy se dice de su obra que ensayó las transcripciones depravadas de otros libros (tal como alguna vez lo hizo Shakespeare), que abusó de unos pocos temas (el tiempo, Buenos Aires, los laberintos, la otredad, los libros sagrados, etc.) para la elaboración de sus cuentos y poemas, que sus textos son difíciles y de un lenguaje encopetado, que es un escritor para escritores.

Personalmente, juzgo de irrelevante todas las circunstancias que no tienen que ver con la literatura, sin embargo comprendo la naturaleza chismosa que tenemos los seres humanos y que al final, los anecdotarios y libros sobre el autor se venden más que sus mejores cuentos, verbigracia: “El libro de arena”.

Publicado en el año 1975, cuento que por voz popular es harto complejo y hasta inescrutable y que hoy me es permitido interpretar.

Un hombre que no sabremos nunca quien es y cuyo oficio es el comercio de biblias acude a la casa de “Georgie” a venderle un ejemplar excepcional, un libro con un número infinito de páginas y con la particularidad de que al tener una numeración arbitraria, es imposible leer la misma página dos veces.

Borges adquiere el libro por el monto de su jubilación y por otra Biblia pero al final termina deshaciéndose de él pues el influjo de la obsesión y la locura le atormentan.

Yo creo que nuestro buen Jorge Luis Borges no quiso mas que decirnos por medio de esta enredadera de palabras y conceptos imposibles para la comprensión, lo que Heráclito conocidamente postulaba: “Nadie se baña dos veces en el mismo río”.

Para que “El libro de arena” NO fuera un libro imposible tendría que leerse a la misma hora, el mismo día, por la misma persona, una y otra vez, me refiero a que todos los libros a la manera de pensar (y escribir de Borges) son “El libro de arena”. Nadie lee la misma página dos veces no porque el texto haya cambiado, sino porque nosotros cambiamos y ese cambio se proyecta a todos los aspectos de nuestra vida, de nuestra realidad, incluso a la interpretación de las mismas palabras.

Hace 30 años que ha muerto un escritor que no pedía más que una biblioteca y el silencio. Honremos su memoria haciendo algo en su nombre, leámoslo no sólo a él sino a los autores a los que admiró y a los dedicó su vida: a Chesterton, a H.G. Wells, a Cervantes, a Alfonso Reyes…

 

Por Jesús Martínez

 

Borges 3

Escrito por Jesús Martínez

“Sutiles cuestiones trato, resoluciones graves comprehendo, perfectos libros amo”.

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