La quinta dimensión (segunda parte)

ALGO ASÍ SOY

El tiempo acorrala a tramos

Pero me aferro a la totalidad de la cosecha.

La existencia se divide en dos:

lo que sucede y olvida conmigo dentro, al interior

de las ventanas,

y lo que se ignora o profetiza a través de las ventanas.

Yo que soy pasado, pero ala hacia más tarde, veo lo que miro

y alcanzaría a sobrevenir en los paisajes de futuro.

Soy llama que se apaga en tanto se aviva, como tantas y tantas.

Pero hoy por hoy, sinfín de claridades

vienen a mí o de mí  y repercuten en todos.

Algo así soy, como ir y venir, pasado, presente,

momento y futuro,

de los acontecimientos intuidos de siempre y de mañana.

CUALQUIER RINCÓN

El tiempo desperdicia sinfonías de matices

sobre el mar, tiñe inútilmente de rojo

el plancton de todos los atardeceres

y amaneceres.

No hay alegría mayor ni mayor tristeza

que esas rutinas que nos enrolan siempre,

desde el camarón encantado hasta los ojos

de Gabriela.

En tales cotidianos crepúsculos compartidos,

del día a la noche, de la noche al día,

mi sangre participa, y recuerda tantos y tantos

colores de tales instancias, que se deja tremolar.

Sol parte, parte la noche, a perseguir

sus propias huellas. Y dejan recuerdos olvidados

en cualquier rincón

CIENCIAS DEL FUTURO

No intentaba decir exactamente

eso, lo que dije, y también se me escapó.

Ego queriendo romper algo más que silencios.

Quería insinuar cosas más simples.

El valor de un vaso de agua, por ejemplo,

del Sol aflorando por alguna rendija.

 

Pero en realidad pronuncié, opinan, en compañía

de los que dijeron cosas, cosas tremendas y

asuntos notables o irónicos con cierto potencial.

 

Partía del criterio de que la poesía no es simple

copla, ni nada es simplemente lo que es sino

que tiene el tamaño de las alas inmateriales

de la comprensión, y no es solo estrofa leída,

como creen los que menos creen, sino resistencia

imaginaria y material de vuelo.

 

Se percibe incendio donde hay una flor. Y viceversa.

Debe ser robótica de la hoja o de la Primavera o

traspié en la rama. O de algo peor o mejor

de lo que siempre se nos viene encima.

 

Fuego crece en todas partes, sin excluir fondos

húmedos del agua y el perfume estremecido que exhalan

los incendios.

Si no se divisa, falla al ojo o resulta que aún

no logra palpar resplandores crecientes del entorno.

 

Fuego se inflama por su cuenta en ausencia

de fósforos, fósforo es invención de la necesidad o

la penumbra. Fuego es anterior a la mano. No necesita

siempre mano. Mano es a veces asalariada del fuego.

 

Y cuando es, es decir, relación, contubernio,

resulta gesto acordado. De dedos y manos a cualquier

hora. Hierven estos minutos del tiempo. Fuego entonces,

endemoniadamente, viene del movimiento, del gentío

que demanda llamaradas.

 

En el Sahara se incrementan dunas que solo

resplandecen en las noches. A veces pájaro es recuerdo,

pero ahora mismo canta en las ramas amanecidas.

Brillos iniciales de cada sol es aún nocturnidad.

 

Llamarada del fuego suele iluminar

al final de tareas e ideas más desnudas o escuetas.

O irradia sin motivos aparentes chamuscando los ojos.

Faenas previstas para mañana, revivir el ardor,

ahora y esta noche, luego siempre, duermen del otro lado

de la puerta.

Ilusión es otra de las ciencias del futuro.

NOSOTROS MISMOS

Los del Trópico, claro, y los del resto del planeta,

totalidad en uso, usualmente arrastramos pizcas

de mugre sanguinolenta debajo y fuera de las uñas

de las manos y pies.

 

Y también miradas esquivas para precaver

el Sol. Luz reverbera en el ojo y levanto párpados,

sin entusiasmo, para admirar paisajes más bellos

que la misma hermosura,

pero terriblemente afilados por la claridad.

 

La piel toda, en tanto, se torna culebra

en control automático, que alarga extremos para palpar

sin regusto la claridad de los encierros planetarios.

 

Siempre hay tanto desconcierto en pensar,

especular y dar vuelta a los asuntos, en achicharrar

los sesos en cavilaciones y rememorias,

así como algunas constantes indignaciones

que ahondan las cóleras en uso.

.

Y complejos de que estás vejando antiguos

patriotismos. Otra trama amasada a diario: se arrastra

leve certeza que no todo puede andar tan errado.

A la sazón, algo racional y certero brinca al ojo a escrutar

nuevos paisajes de la geografía.

 

Pienso, ahí, absurdamente, por ejemplo ahora,

negando prudencia alcanzada hace un instante o antes,

al nacer, que casi nada o nada puede ser menos creíble

que lo que pienso ahora de nosotros mismos.

Del yo masivo, ciudadano caminando entre multitudes.

 

Enfrentamiento constante de lógica e imaginación,

y me retraigo: los siglos de luces y sombras,

y el tiempo mismo, también crea monstruos sin fin. Terribles.

Compatibles, contrapuestos. Con alas crispadas y carrillos

vomitando fuego, humo, viento y rayos encendidos.

Degollando cabezas o acariciando mejillas

medievales o renacentistas o de HOY al mediodía

 

Por eso, igual, ahora, ahora mismo, imaginación,

nervios y lógica devoran uñas emponzoñadas,

Entretanto, gnosis y sensatez, contrariadas,

se esfuerzan, por enésima vez, en conservarlas al frente

de las manos.

Escrito por Félix Guerra Pulido

Poeta y periodista cubano. Ha recibido la Distinción por la Cultura Nacional y el Premio Nacional de Periodismo José Martí.

Loading Facebook Comments ...