Abrojos y Rimas: Marco Tulio Lailson

I

Puedo entrar a la tristeza por este lado de la lluvia,

en agua clara la distancia

                                         seguir de largo

improvisar confines

                                         parodias de otros vuelos

y el otoño creciendo en la memoria.

 

   (Digo sencillamente que te extraño,

que tengo el corazón en la osamenta,

en la estatura exacta de mi calcio).

                       

   Puedo también entrado en nube

y en el amplio vuelo de los días

dibujar contornos,

horizontes de tu frente cuando el sol

abre los brazos y despliega

su manto blanco       blanco.

 

   Puedo salir de los torrentes con banderas,

con una melodía bajo el brazo,

y en las primeras líneas

                                        de tus labios madrugadas

sentir perfiles que se quiebran

                                                    tu cintura.    

 

   Llegando al fin de lo que puedo

alargo sílabas de sal en esta carta

abierta en claridades de tu vientre,

con tintas que se agotan en violetas,

y ya tan sólo insisto       

                                        que te amo.

III

Tocada por la luz     desnuda

alumbras los espacios

a salvo del olvido y cicatrices.

Dueña de la hora temprana en que renazco

también eres colmena,

almendra y cántaro,

árbol que me crece en alegría,

ramaje donde el sol

dibuja redondeces de tu pecho.

 

   Pajarera de mis días claros,

deja que del remanso de tu vientre

beba el agua lunar que te constela;

déjame que pronuncie la línea de tus labios

mientras va madurando la noche en tu mirada.

                

   Niña del íntimo recinto,

tuya es la agracia que habita en las afluentes,

tuya es la luz que anuncia madrugadas,

en bosques germinados por la lluvia.

 

   Pequeña clara de los días pájaros,

dueña de horizontes     litorales,

dame un trozo de paz,

un manto que cobije cicatrices

y deja que me duerma en el silencio

abierto y sosegado de tu nombre.

VII

Es el amor un río que pronuncia

las sílabas afluentes de tu nombre,

el pulso de la luz sobre las aguas

dibuja los contornos de tu frente,

la espiga de tus hombros y tu cuello,

el borde de tus labios, tu mirada;

la plenitud madura de tu pecho,

el cántaro lustral de tu silueta,

el fruto de la luna que en el hondo

remanso de tu vientre resplandece.

Formada por la gracia de los pájaros

habitas manantiales y riberas,

floreces en las aguas que transcurren.

 

De Pájaros y poemas para Laura

Marco Tulio Lailson

Marco Tulio Lailson (Ciudad de México, 1966)
Es maestro en Letras Mexicanas por la UNAM. En 1990 obtuvo mención especial en el Certamen Jorge Cuesta de poesía, convocado por el Instituto Veracruzano de Cultura, por su poemario En el centro de los nombres, el cual fue publicado ese mismo año por Editorial Nautilium. En 2002 fue finalista del Primer Premio Internacional de Poesía Amorosa, convocado por el Círculo de Bellas Artes de Palma de Mallorca, España. En 2004 algunos de sus poemas fueron incluidos en Eco de voces (Antología de la generación poética de los 60’s), compilación realizada por Juan Carlos H. Vera. En 2013 publicó el poemario colectivo La misma brújula, también editado por Nautilium. “La simulación y sus caretas”, reseña suya a La comedia de la honradez. Las novelas de Mariano Azuela de Víctor Díaz Arciniega y Marisol Luna Chávez, se publicó en 2010 en la revista Literatura mexicana del Instituto de Investigaciones Filológicas (UNAM). De 1984 a la fecha ha realizado distintas labores de promoción cultural y docencia en diversas dependencias públicas.

Escrito por La Mascarada

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