La defensa ante sobrevivientes de Bioy Casares

La defensa ante sobrevivientes de Bioy CasaresPara un perseguido no hay mayor felicidad que un lugar irreconocible para sus captores. Una isla, con su apartada y salvaje reclusión y su íntima frialdad, es el lugar conveniente para un hombre con desagradables compromisos, como una cárcel en Venezuela.

Nuestro perseguido se cree el único habitante; imágenes, músicas, espejismos y un proyecto que ambiciona ser una imitación de la realidad le responden vagamente. El invento es productor de fantasmas. Deformemos un poco la definición de James Joyce para entender como fantasma a una persona desvanecida hasta la intangibilidad por el exceso de hábitos, de una secuencia interminable de hechos que aniquilan el yo futuro, existiendo sólo para unas horas. Éste es el invento que el doctor Morel ensayó con unos cuantos conocidos y amigos.

Solitario espectador, náufrago que dispone de un incierto catálogo de mareas y plantas comestibles, enamorado total de la imagen (únicamente) de una mujer que observa la resolución de la tarde desde lo alto. El perseguido se ve en una isla de fantasía. Si la duda existe bajo el cielo de una luna y un sol visible, no se podrá dudar más cuando, elevando la vista, dos lunas y dos soles aparezcan. Lo ridículo, lo inconcebible, liberan esperanza en él, en una isla sin orden. Incluso la manufactura de un pequeño jardín, ofrenda pobrísima que sucede sin las herramientas ni los climas propicios, puede ser probada.

Otro sistema sería hablarle mirando el mar, como un loco muy contemplativo y sencillo: comentar los dos soles, nuestra afición a los ponientes; esperar un poco sus preguntas; referirle, de todos modos, que yo soy un escritor, que siempre he querido vivir en una isla solitaria; confesar la irritación que tuve a la llegada de su gente; contarle mi confinamiento a la parte inundable de la isla (esto permitiría amenas explicaciones de los bajos y sus calamidades) y así llegar a la declaración: ahora temo que se vayan, que venga un crepúsculo sin la dulzura, ya habitual, de verla.

Alfonso Reyes escribió que para lo extraordinario y heroico todos los hombres demuestran, en mayor o menor medida, una capacidad. La soledad, el amor, la abrupta naturaleza, el afrontamiento de un destino, todo es terreno en un hombre para probarse.

 
Por Jesús Martínez
 
La defensa ante sobrevivientes de Bioy Casares

Escrito por Jesús Martínez

“Sutiles cuestiones trato, resoluciones graves comprehendo, perfectos libros amo”.

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