Edgar Allan Poe y la novela de aventuras

Edgar_Allen_Poe_1898Es complejo hablar de género literario cuando se aborda la obra de Edgar Allan Poe, pues su narrativa abarca —e innova, en muchos casos— la novela de aventuras, la novela de fantasía, el roman noir, el relato de navegación, la ciencia ficción y la novela gótica. La narración de Arthur Gordon Pym (1838), única novela de Poe, está especialmente marcada por esta multiplicidad. Sin embargo, considero que es posible tomarla como una obra inserta en el género de la novela de aventuras. Para entender dicha pertenencia será necesario realizar algunas consideraciones acerca del género.

Me parece innegable un estrecho vínculo de este género con el Romanticismo, de éste recoge instancias temáticas como el afán de libertad y la importancia del individuo, asimismo el misterio y lo misterioso. Dichos elementos son de gran importancia, ya que actúan en distintos niveles y con diversas finalidades, tales como la creación de una atmósfera y un espacio, o gestando sensaciones en el lector, las cuales van desde el simple interés por descubrir el misterio, hasta la angustia y el sobrecogimiento. En cuanto al espacio, la noche frecuentemente se convierte en un escenario propicio para desarrollar dichos motivos. Cuando se habla de espacialidad dentro de la narrativa de aventuras, debe considerarse el relieve del espacio exótico, el cual posee un doble objetivo: favorecer la puesta en escena de lo misterioso y, en recurrentes ocasiones, convertirse él mismo en enemigo de los protagonistas. Lo misterioso favorece la tensión y el suspenso; somete a los personajes y, a través de ello, suscita en el lector una experiencia análoga.

Por otra parte, la forma en la que el novelista se dirige al lector —su tono discursivo— es un detalle que no puede pasarse por alto. Quién relata y cómo lo hace es significativo para una comprensión cabal de los mecanismos del género. Podemos hablar de recursos como la captatio benevolentiae para granjearse no solamente la buena voluntad del público, sino su atención; una vez que se obtiene, el autor suele apostar por un juego de tensión que irá creciendo hasta su culmen. Al referirnos a las intenciones del autor, no sólo debemos concentrarnos en los elementos textuales e intratextuales, pues con tal de fortalecer el interés por el relato y su carácter misterioso, a la par de personajes enigmáticos al interior de la obra, en ocasiones son los propios autores quienes guardan celosamente su biografía con el fin de envolverse a sí mismos en la niebla del misterio; del mismo modo no son infrecuentes otros guiños paratextuales que postulen particulares pactos de lectura, o que los disloquen. En el caso de la novela de Poe, por ejemplo, se incluyen en ella algunas anotaciones que se presumen de la pluma de Arthur Gordon Pym, sugiriendo que los hechos narrados son efectivamente verdaderos.

Luego de estos breves apuntes, quizá sea más fácil evidenciar que Aventuras de Arthur Gordon Pym es una obra rica e ilustrativa de los mecanismos que rigen la novela de aventuras.

Loss of the hsm victory, peter m.

Considero necesario remontarme al móvil del relato de aventuras: la búsqueda. En el caso de Pym, el autor nos presenta a un joven en la flor de su edad, ávido de aventura y cuya imaginación es vorazmente incitada por los relatos de su amigo Augustus, hijo de un capitán de barco. Debido en gran parte a estas historias, nace en ambos la necesidad de hacerse a la mar, y es en este punto donde comienza su búsqueda y el relato mismo. El motivo del mar es de suma importancia, pues, si nos trasladamos hasta la épica homérica, no podemos dejar de pensar en el mar como aquel terreno ignoto plagado tanto de aventuras como de peligros. La busca de ambos elementos es lo que motiva a los personajes de Las aventuras de Arthur Gordon Pym en primera instancia:

Acaso se creerá que una catástrofe como la que acabo de referir debía sofocar mi naciente pasión por el mar; al contrario, nunca experimenté tan ardiente deseo de correr las extrañas aventuras de la vida de un navegante, como una semana después de nuestra milagrosa salvación. Este corto espacio de tiempo bastó y sobró para borrar de mi memoria todos los accidentes tenebrosos y para iluminar el lado pintoresco de nuestra arriesgada aventura.

Incluso los villanos tienen como finalidad la aventura. Uno de los bandos amotinados del Grampus (embarcación en la que realiza la primera parte de su viaje el protagonista) pretende ir al Pacífico Sur a fin de deleitarse en su exotismo y con la voluptuosidad de sus mujeres. El otro bando pretende llegar a alguna isla de las Indias Occidentales y ejercer la piratería.

El viaje a bordo del Grampus, y posteriormente en otras embarcaciones y con distintas tripulaciones, nos conmina a contemplar el proceso de maduración de los jóvenes protagonistas, que ya hechos a la mar se enfrentan a constantes tribulaciones. Como respuesta a las adversidades, el protagonista de la novela de aventuras, un protagonista romántico por naturaleza, no posee mejor forma de explotar su carácter aventurero y soñador —el motivo de la juventud— que haciendo gala de su heroicidad y voluntad, las cuales son sometidas a constante prueba de fuego: “Mi agitación crecía observando que Augustus y Peters no sabían qué resolver, hasta que dominándome, decidí vender mi vida lo más cara posible y vencer toda clase de temores”.

Aludidas las circunstancias, podemos prever que la lucha constante es un aspecto recurrente en esta obra de Poe. Luego de una inaugural experiencia marítima en el Ariel, Arthur y Augustus se embarcan en el Grampus, aunque el protagonista como polizón, primera gran lucha después del citado pasaje, la cual termina solamente para dar paso a un conflicto de mayor envergadura, es decir, el enfrentarse a los amotinados y recobrar el mando de la embarcación. De las pugnas que ocurren en la novela de aventuras, la más importante suele ser la que se libra por vivir o morir, la muerte es una constante de carácter omnipresente, tal como ocurre en la novela de Poe. Desde la primera aventura hasta la última, la vida de Arthur está siempre en peligro. A diferencia de otros géneros novelísticos, en éste es difícil hablar de momentos de felicidad o tranquilidad, pues los protagonistas entran en una batalla que sólo se desenlaza hasta el final de la obra. En Pym, como diría Baudelaire, “el dolor es un alivio para el dolor, la acción un descanso de la quietud”.

Este elemento de lucha que suele caracterizar el género se asocia con una división maniquea de personajes, la cual, en esta novela, trasluce en el enfrentamiento de los marinos contra potenciales piratas. En ese marco, Arthur y Augustus son sólo dos jóvenes que desean vivir esa inusual existencia que entienden por “la vida del mar”, mientras que los amotinados son representados como seres sanguinarios, abyectos y carentes de escrúpulo alguno. Posteriormente, Arthur y Peters (antiguo antagonista convertido en aliado) se encuentran con un grupo de nativos que encarnan de forma más acentuada este contrapunto, pues son no solamente incivilizados, sino que Poe los retrata como hombres aún más ambiciosos y sedientos de sangre que los amotinados.

Acerca del suspenso, son abundantes los ejemplos en la novela, basta recordar la manera en la que Arthur se embarca en el Grampus, y la forma en la que permanece incógnito de toda la tripulación a excepción de su amigo Augustus, viajando en la sentina. Con la promesa de que su presencia será revelada hasta que el navío se encuentre lo suficientemente lejos de tierra como para volver, el héroe espera pacientemente el momento viajando en la incomodidad de su escondite. Sin embargo, el preámbulo de la espera se ve prolongado notoriamente, tanto que hace pensar al protagonista que su amigo lo ha olvidado. Las circunstancias que generan el abandono de Arthur en la sentina por parte de su amigo serán aclaradas posteriormente, pero mientras tanto la narración se sumerge en el suspenso:

El movimiento del bergantín me probaba, sin embargo, que estábamos en alta mar, y un ruido sordo, un mugido, que llegaba a mis oídos como viniendo de una gran distancia, me convencía de que la brisa que soplaba no era una brisa ordinaria. No encontraba razón alguna que me explicase la ausencia de Augustus. Seguramente habíamos andado ya bastante para poder subir a cubierta. Quizás le había sucedido algo; pero no acertaba con accidente alguno que me explicase la razón de tenerme prisionero durante tanto tiempo, a no ser que hubiese muerto de repente o que hubiese caído al agua: detenerme en semejante idea un solo segundo me era insoportable.

Siguiendo con esta cuestión, será justo decir que a diferencia de otras novelas de aventuras, Pym incorpora una descripción muy compleja de estados no ordinarios de la conciencia como el terror y la desesperación, los cuales cobran una relevancia significativa. Este suspenso, como anteriormente sugerí, refuerza las expectativas del lector y, a la vez, suscita una angustia similar en él, quien no sólo quiere desenmarañar la trama y descubrir los enigmas que ésta le ofrece, sino que incluso se complace en la descripción y recreación de estadios tan sórdidos como estos.

antarcticHablando de la creación de atmósfera, retomo la importancia del espacio. En primer término, las circunstancias sitúan al protagonista en lugares sumamente limitados como grutas, sentinas, cavernas, etc. Estos escenarios son similares a otros propios de la narrativa de Poe, el cual frecuentemente ubica las acciones de sus personajes en lugares cerrados en que los hechos puedan separarse de la realidad no sólo en un ámbito psicológico sino también espacial. Complementariamente, en Pym también sobresale la utilización del espacio exótico —se habló ya del motivo del mar, entendido desde la tradición homérica como un espacio agreste, inhóspito y cubierto por un gran halo de misterio, pero al mismo tiempo de atractivo, ya sea por las aventuras que sugiere o por su mero exotismo—. Es notorio que el espacio donde se llevan a cabo las acciones de la novela oscila entre la realidad y fantasía, asimismo, se corresponde muchas veces con la percepción que opera en los personajes. El mismo Dirk Peters convence a gran parte de los amotinados de viajar y establecerse en algún lugar de la parte sur del continente americano aludiendo a su carácter exótico:

Peters insistía en las novedades y diversiones que hallarían en las innumerables islas del Pacífico, les prometía la mayor seguridad y la libertad completa que les esperaba en aquellos mares; les hablaba sobre todo de las delicias del clima, de los recursos abundantes para llevar buena vida y de la voluptuosa hermosura de las mujeres.

Sin lugar a dudas, tanto Dirk Peters como Arthur hallarían diversas islas exóticas en su viaje, mas de un género totalmente distinto al de aquellas con cuya descripción Peters sedujo la fantasía de la tripulación.

Por último, me gustaría aludir a la “recompensa final” en la novela de aventuras, la cual puede presentarse bajo la modalidad de “transformación” del personaje. Esta novela de Poe es un caso especial dentro del género. En la obra del artista norteamericano los finales “abiertos” son recurrentes y Aventuras de Arthur Gordon Pym no difiere de dicha constante, pero sí constituye una excepción al canon de la novela de aventuras, lo cual probablemente se debe al estilo del autor y a sus constantes experimentaciones. Los acontecimientos que se presentan al final de la novela han sido interpretados de muchas formas, y lo cierto es que constituyen un elemento inusitado dentro del modelo. La crítica, según Ronald Clark Harvey en The Critical History of Edgar Allan Poe’s The Narrative of Arthur Gordon Pym, percibió la obra de modos muy distintos:

The work variously presents itself as (and critics have labeled it as) a work of juvenilia, a fictionalized but verisimilar travel narrative (e.g, Gulliver’s Travels), a profound oneiric or psychological drama, a bildungsroman, a parody of all these, a satire in the forms of allegory, anatomy, or hoax, and even an apocalyptic or prophetic writing, to make a partial list.

Las críticas contemporáneas, la mayoría de las veces, no fueron favorables; hubo una tendencia a considerar Pym como un trabajo de poco mérito en relación con los relatos cortos y la poesía de Poe, sin embargo, hubo un cierto sector que supo ver más allá en la obra —como el propio Herman Melville—. La complejidad de esta novela puede intuirse desde la multiplicidad de interpretaciones que recibió, aunque en su momento, fuera blanco de numerosas críticas basadas, por una parte, en la aversión a elementos como la violencia, el canibalismo o las detalladas descripciones de los cadáveres que aparecen en la obra. Del mismo modo, los críticos se ocupaban en hacer notar los “errores” que Poe cometía en sus alusiones a elementos geográficos o náuticos —los cuales bien habrían podido ser elogiados en La decadencia de la mentira (1898) de Oscar Wilde—. Por mucho tiempo la sensación general hacia la única novela de Poe fue la de un trabajo anómalo e inacabado dentro del grueso de su obra.

Al constatar la utilización que Poe ejerce del modelo de este género literario, surgen diversos aspectos a considerar. Por una parte, es inevitable pensar que el artista necesitara una suerte de estructura fija, dada su tendencia a desarrollar la arquitectura de sus obras con extrema precisión —lo cual queda de manifiesto al leer sus escritos críticos, en particular The Poetic Principle (1850)—. A la vez, Poe es también un visionario, quien, una vez cimentada la estructura de su obra, se da a la tarea de vaciar en ella su propia teoría particular.

En su novela, Poe se ciñe a un modelo de género literario, lo cual no impide que sea a la vez un trabajo rico en experimentación y con abundantísima presencia de trazos inusitados. Es claro que La narración de Arthur Gordon Pym es una de las piezas más enigmáticas dentro de la obra del genio de Baltimore —pródiga en tales elementos—, y cuyo contenido transgrede no sólo la narrativa de aventuras, sino la propia literatura del siglo XIX.

 

Por Diego Mejía

 

vang mar

Escrito por Diego Mejía

Italianista, poeta y traductor. Estudioso de Italo Svevo, Matilde Serao, Gabriele D'Annunzio, Honoré de Balzac y Victoriano Salado Álvarez.

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