Assassin’s Creed: Un nuevo viaje temporal

assassins's-creed-pelicula-posterAssassin’s Creed se estrena el próximo 5 de enero. La noticia seguramente genera enormes expectativas entre dos grupos: los asiduos a la sala de cine y los seguidores del videojuego homónimo.

Tales circunstancias ponen sobre la mesa la manida discusión sobre la adaptación cinematográfica (la cual, en nuestros días y para el gran público, tiene su epicentro muy probablemente en el nexo cine-comic), la cual ofrece dos vías principales: la satisfacción de los espectadores, ya sea debido a una vinculación “adecuada” con el texto fuente, o bien, a causa de la génesis de una nueva obra interesante y hasta cierto punto “autónoma” que tal vez haya incluso “superado” el “argumento” que tomó como pretexto.

En esta ocasión mis opiniones van dirigidas al público que poco o nada sabe del mencionado videojuego, pero que se siente atraído por el estreno de Assassin’s Creed. Tal vez luego de ver la película podré escribir acerca del tratamiento que hizo de su fuente.

Assassin’s Creed explota uno de los grandes anhelos del hombre: el viaje en el tiempo. La travesía temporal en esta ocasión tiene un matiz muy particular, pues el periplo ocurre en la mente del “viajero” gracias a un artefacto conocido como Animus, el cual, mediante la información genética de su usuario, es capaz de revelar la experiencia de sus antepasados y hacer que el viajero literalmente viva en los zapatos de tales ancestros.

En este marco, un hombre llamado Callum Lynch (Michael Fassbender) será capaz de acceder a las vivencias de Aguilar de Algarrobo, un antepasado suyo que habitó la España del siglo XV. Gracias a esta excursión, Lynch conocerá sobre la hermandad de los Asesinos, organización que custodia grandes secretos capaces de cambiar el destino de la humanidad, y la cual, en los videojuegos es vista a través de los ojos de Desmond Miles, quien vivió como Altaïr Ibn-La’Ahad en tiempos de Las Cruzadas y como Ezio Auditore en la Italia del Rinascimento.

Dos fuerzas antagónicas emprenden la lucha en la mente de Lynch, y esa suerte de sueño lúcido que funda otra realidad (pasada) no es más que la puerta de acceso hacia trazas fundamentales “olvidadas” pero recuperadas gracias a una milagrosa tecnología.

 

Por Rafael Díaz 

 

Escrito por La Mascarada

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