Mommy: Los fuegos fatuos de la felicidad

mommy-posterLibertad y esperanza son dos nociones que se ubican en distintos lugares según la perspectiva que elijamos.

Escapar al caos ante una mala mano de cartas no es una opción para Diane Després (Anne Dorval). Por el contrario, Die elije quedarse hasta el final, sin importar lo que implique (distancia, sacrificio, golpes). De una naturaleza tantálica resultan las peripecias que Diane y su hijo Steve (Antoine-Olivier Pilon) deben enfrentar. La felicidad siempre a la vuelta de la esquina se escapa como la lluvia que huye por la coladera apenas su roce con el piso.

Entre todo este desastre, Die nunca pierde su capacidad de asombro ante los débiles fuegos fatuos de la felicidad en la penumbra de lo adverso. El tufo de contradicción y paradoja se enfatiza por los antecedentes de la familia: una prometedora bonanza económica que termina abruptamente con la muerte del esposo de Diane y desencadena un desorden psicológico en Steve.

El problema fundamental de Mommy radica en el hecho de que la fuerza y el refugio de Diane se ubican en el mismo sitio que sus problemas. Lo único que la ata, pero también lo único que la vivifica, es su más terrible tormento. La relación entre madre e hijo es prefigura de la vida, “come rain or come shine” diría Eric Clapton. Desafortunadamente para Diane, casi siempre llueve.

Inmersos en este contexto de catástrofe, una aparición provee amistad para Diane y una mentora —así como objeto de deseo— para Steve. El vínculo entre Kyla (Suzanne Clément), la madre y el hijo parece sugerirnos que solamente una persona disfuncional puede insertarse con eficacia dentro de un núcleo también disfuncional. Kyla se nos presenta como un personaje enigmático que tiene problemas de lenguaje y una situación familiar que parece estable, pero que probablemente no sea la más estrecha, pues casi en todo momento prefiere pasar horas bebiendo y jugando a las cartas con Diane y ayudando a Steve en sus estudios a fin de que pueda ingresar a una escuela de arte y logre un vuelco en su vida.

Retomando esa cuestión tantálica, podemos decir que Mommy nos ofrece un ir y venir de auto sabotajes involuntarios por parte de un Steve que nunca está seguro de cómo manifestar cariño hacia su madre. Roba para ella, intenta tratarla como si fuera su propia mujer y no su madre, muy a su manera hace el intento de asumirse como el hombre de la casa ante la ausencia del padre. Sin embargo su forma de vincularse termina siendo siempre ineficaz y conflictiva.

Las personas pueden decidir andar el mismo sendero y compartir una perspectiva de vida. No obstante, así como la contingencia puede unir las voluntades de dos o más personas, la más leve variación o interrupción de la luz que alimenta los anhelos puede cancelar abruptamente ese camino conjunto. Eso es lo que nos muestra Mommy.

 

Por Pedro García

 

Escrito por La Mascarada

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