Una dulce osamenta: Tercer Festival Cerveceros de México

Cerveceros 1En un lugar muy lejano de cuyo nombre no puedo acordarme, se realizó el Tercer Festival Cerveceros de México el pasado fin de semana. Al ser un habitante del sur de la ciudad, agradecí mucho a la organización por el transporte que gratuitamente nos llevó de metro Juanacatlán al Deportivo Lomas Altas y de regreso. La verdad, el acceso al lugar parecía complicado. Pero todo aquello se nos olvidó cuando nos recibieron con una Corona fría como el corazón de Fœdora.

Se recomienda, en las visitas al museo, admirar y quedarse con sólo unas pocas piezas en lugar de dar una visita rápida a todos los cuadros en la sala, algo así ensayé el día domingo. En lugar de hacer un catálogo en el que mis humanas fuerzas hubieran sido insignificantes para probar cada una de las opciones, me decanté por las que no había probado y las de una gradación elevada.

“Como bohemio intachable, bravo improvisador” he tomado lo suficiente para distinguir entre lo que yo considero una buena cerveza, y eso que no tiene nombre, pero que llaman Sol. Me gustan los sabores fuertes, tanto en la comida como en las bebidas espirituosas, así que comencé con una Stout Imperial mexicana: Házmela Rusa.

Excelente cerveza que me despertó del sopor tremendo de un tardío sol de las 5 pm. Mientras daba una vuelta por los food trucks, el editor me recordó que Rey Pila se presentaba antes del cierre del evento. Me gustaban Los Dynamite pero de este proyecto sabía entre poco y menos.

Continuamos hasta el stand de Leffe para probar la Radieuse; Belgium Dark Strong Ale de 8.2% de alcohol, me supo un poco a la oscura cerveza de Guinness, hasta el momento tutto bene.

Yo no sé si es exclusiva de mi residencia capital o en todo el país ocurra lo mismo; en el Distrito, el Día de muertos me sabe a calaveritas de azúcar y dulces de temporada. Ese sabor peculiar y que me es tan cercano y muy valioso, está embotellado bajo el nombre de Ofrenda de la cervecería Calavera. Me sabe a fiesta. Me recuerda al olor del cempaxúchitl y a las velas en los altares. Al olor del mole y el caballito de tequila en la mesa que también tiene papel picado.

Gilbert Nielsen, es un hombre entusiasta y accesible, se nota el compromiso con los elementos de la comida mexicana como la hoja santa y los chiles. Nos explicó aspectos técnicos sobre la Sanctum y la Sangre de Unicornio, que son otras joyas dignas de cualquier elogio.

Encontrar una idea por la cual morir y vivir, dijo otro danés. La cerveza con una manufactura cuidadosa e innovadora. La Ofrenda de Gilbert ha sido un trabajo monumentalmente bien hecho. Dulce sin empalagar y con cuerpo pero sin demasiada densidad. Una obra de alquimia más que de cervecería. 10% de alcohol para una cerveza de diez.

Me gustó como tocaba Rey Pila, me gustó más la Ofrenda que era también un flashback feliz al piloncillo de octubre. Gracias Gilbert por ser un brew master intrépido y eficaz. Sin duda tus ingeniosas combinaciones me acompañarán muchas tardes.

 

Por Jesús Martínez
Fotografías tomadas de @CervecerosdeMexico

 

Escrito por Jesús Martínez

“Sutiles cuestiones trato, resoluciones graves comprehendo, perfectos libros amo”.

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