Abrojos y Rimas: Roberto Manzano

GUSTO DE VER SOBRE LA MESA CIERTAS FRUTAS...

Gusto de ver sobre la mesa ciertas frutas agrupadas como pétalos, pues ellas saturan los ojos, ávidos del color diverso de la vida;

 

pero me gusta más ver tu mirada de semilla, tus manos en mis manos, palpar con mis yemas el ritmo intermedio de tus senos;

 

sentir el roce de la hermosa fruta de tu vientre, curvada y promisoria, ese geoide fascinante que ofrece tu cintura;

 

tu vientre equidista de todo, distribuye arquitecturas deliciosas, centralidad del mundo, Machu Picchu del cielo;

 

desde tu vientre parten expediciones invisibles, los cordeles espumosos de la gracia, los fósforos fragantes del fervor;

 

en tu vientre canta la espiral de tu ombligo, cenote de Liliput, moneda cóncava, ojo primario de la vida;

 

tu vientre se clausura arriba, se ciñe contra tus vísceras hasta que es una faja y un gozne de movida elocuencia;

 

la piel de tu vientre es como una pulida sortija, como una transparencia de caracol rosado, como un paladar celeste;

 

hacia arriba tu vientre es solidario y se prolonga en dos colinas estrábicas hacia donde corre ansiosa la boca;

 

hacia abajo tu vientre se abre desde el abejeo oscurecido del pubis en dos litorales donde demorar los labios;

 

tu vientre es un blando cosechero, todo lo coordina y expande hacia la edificación soterrada del hijo;

 

tu vientre zarandea al planeta, como un péndulo líquido, gira sobre los arranques rítmicos de la entrega;

 

tu vientre crece hacia los costados con la misma voluntad de las guayabas, con la misma amplitud de los cometas;

 

a tu vientre me echo, bajo tus manos de gladiolo, para oír como un indio qué bisontes de ternura trae el horizonte.

ASÍ A DÓNDE VAMOS A IR, SI NECESITAMOS TANTO?

Así a dónde vamos a ir, si necesitamos tanto? Si todo se gasta un jolongo de algo, un tranvía de eso y de aquello, un triste diapasón de utensilios;

 

porque no hay manera, no basta con las manos, no basta con añadir los pies, las rodillas, los codos, los hombros, la cabeza;

 

no basta: siempre urge una prolongación, un abarque mayor o menor, una hendidura más larga, una extensión casi planetaria;

 

en cuanto se viene desnudos y desnudos nos marchamos, debíamos tener una desnudez intermedia, pero no es posible;

 

nos vamos entretejiendo, envolviéndonos, esposándonos, hilándonos y deshilándonos, oh Penélope;

 

y nos vamos alargando, demorando, sucediéndonos repletos de botones, bocinas, barrenas, oh Odiseo;

 

grandes son las alforjas de nuestro destino, crecen como los gajos de un milagro, pues vivimos de adminículos;

 

dependemos de los artesanos que se especializan, de las industrias que se especializan, de los países que se especializan;

 

toda nuestra libertad radica en el aceite, la sal, la tinta, el petróleo, el papel, el fósforo, el antibiótico;

 

toda nuestra existencia pasa como un hilo por el que trae el ajo, el distribuidor hidráulico, el mecánico de las imágenes y los dientes;

 

oh Edison, cómo es posible? hacia dónde vamos a ir si ya necesitamos de este modo? hacia dónde, si somos tantos, y demandamos tanto?;

 

cuántas cucharitas de diversos tipos, cuántos cuchillitos para los pies, los panes, los pescados;

cuántos espejos y cremas, cuántas tenazas y esmeriles, cuántos títulos y expedientes, cuántos galones y planillas;

 

cuántas sogas y diademas, detectores y lentes, armas y bebidas, aviones y peinetas, espátulas y misiles;

 

y hemos olvidado los matices simbólicos del cielo, el sabor del rocío o de la yerba macerada bajo las caderas del amor;

 

a qué olían las costas de los ríos vírgenes, los langostinos de los arroyuelos, las manos de la amada dentro de las hojas del sasafrás solemne?;

 

fíjate bien, Tersites, que todo es agotable, insostenible, deleznable, expulsable, pero goza de un acabado perfecto;

 

fíjate que todo fosforece en líneas puras, pero es para un sólo golpe de boca o para el paréntesis fugitivo del mes;

 

qué se fizieron los ebanistas que levantaban aquellos muebles sólidos, aquellas mesas que atravesaban como barcos las aguas de los siglos?;

 

qué se fizieron los artefactos solos, que no formaban cadenas de cadenas, que eran inderivables unos de otros como zafados eslabones?;

 

oh Plutón, vivir para tantas cosas grandes y chiquitas, urgentes y bellas, frágiles y mancomunadas, terminables y extensas;

 

con cuántos racimos vive el hombre, dentro de qué férulas, árbol que nunca acaba de gajear hacia la totalidad del viento.

LA PUNTADA

A Diusmel, Isabel y Johannes

 

   Ovillo

que se desliza

   sin prisa.

   Husillo

   de loco brillo.

Qué complicada

   hilada.

Desde la dura

   costura

edificada.

Se desenreda

   su paso

corriendo al raso

como moneda.

   O queda

ensimismada

de la puntada.

   O afinca

su hebra, y brinca

acelerada.

   Ya viene.

   Ya pasa.

   Enlaza.

   Retiene.

Quién le sostiene

   la brida?

Indetenida.

   Su plena

   faena

cumple enseguida.

Es un vapor

firme y disperso.

   Diverso

   fulgor

   de amor.

   Mutismo

que de lo mismo

saca lo vario.

Lo necesario

del paroxismo.

   Recodo

   y meta.

   Sujeta

   a todo.

   Es modo

   de hacer,

   de ver,

   de amar...

   Hilar

   del ser!

Cuánto cavila

    su hebra.

    Vertebra

    y ahíla

    la fila

    de trinos.

Ah peregrinos,

    corred.

    Qué sed

en los caminos.

Sí, caballistas,

    marchad.

    Saltad,

equilibristas.

    Arpistas,

    es hora.

La Cosedora

    de Mundo

en lo profundo

cose la aurora.

Censuradores,

a censurar.

A perdonar,

perdonadores.

    Cantores,

abrid el manto.

    Al canto,

    con una

    de luna

y otra de amianto.

Aciclonada

    y terca

    se acerca

ya la puntada.

    En cada

    avance

    el lance

    del hilo.

    Un filo

de largo alcance.

Vigila al dedo

    y al ojo.

Hacia el manojo,

   sin miedo.

    Al ruedo

    avanza,

    y lanza

    (atina!)

la aguja fina

de la Esperanza.

Abrojos y Rimas: Roberto Manzano

Roberto Manzano (Ciego de Ávila, 1940)
Poeta y ensayista. Licenciado en Educación. Máster en Cultura Latinoamericana. Premio Nicolás Guillén de México en 2004 y Premio Nicolás Guillén de Cuba en 2005. Premio La Rosa Blanca de Literatura Infantil 2005. Premio Samuel Feijóo de Poesía y Naturaleza por la Obra de toda la Vida 2007. Medalla Felipe Poey 2007. Premio Silvestre de Balboa 2004. Premio Espejo de Paciencia 2016. Posee la Distinción por la Cultura Nacional. Ha recitado sus versos e impartido conferencias en Estados Unidos, Venezuela, México, China, Panamá, Argentina, Colombia, Paraguay. Ha publicado numerosos libros de poesía. Ha impartido cursos de formación poética en Cuba y en el exterior. Ha confeccionado diversos muestrarios de la poesía cubana. También ha ilustrado cuadernos de poesía y trabajado como editor en diferentes proyectos editoriales cubanos.

https://grupoeurekiada.blogspot.com

Escrito por La Mascarada

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