Cenzontle y más cuentos cortos

CENZONTLE

Amanecido, prosigue su canto el cenzontle (“ave de 400 cantos”)…

En su canto dice que cantará los otros siguientes 400 años.

 

SENCILLEZ

No sé por qué me gusta lo sencillo; demostrar que las plantas generan oxígeno… Que los dos catetos tienen mayor extensión que la hipotenusa… Me gusta decidir entre la eternidad del Big Bang con base en Albert Einstein y la finitud de los universos particulares basado en Stephen Hawking. Espero, no obstante, una teoría tercera en discordia.

 

TORMENTA

“Tormenta eléctrica intensa”.

Contra el pronóstico del tiempo, estuvo corriente.

 

TIEMPO

Llegas a la estación, subes al “Metro”, y se alarga desmedido, sin metro, el tiempo; el tiempo de la vida y de la muerte.

 
PARADOJA

Vas con el tiempo recortado… Subes al transporte público, ¡y alargas el tiempo!

 
APODO

“Cascarudo” es su apodo de toda la vida; por eso, cuando le dicen “viejo cáscara” ni le extraña ni se inmuta.

 
USTED

—¡Pase usted!
—¡Después de usted!
—¡Primero usted!
—¡Mejor usted!

—¡Ah, usted!

 
TARDE CON PARADOJA

¡Llegó la tarde, muy tarde! ¡Lo hizo desesperadamente tarde!

Tiene eso su paradoja: “Más vale tarde que nunca”.

 
SOL SOLEADO

—¡Hará un bonito sol!
—¡Ponte un vestido soleado!

 
VALIJAS

Las vacaciones son a veces de mucho trabajo. Pesan las valijas y las valijas llevan pesadez acumulada, como si fuera verdad.

 
CUMBRE NUEVE MILES

Echaba al hombro el peso de cuanta situación le pesaba. Fue tanto que, al final, se convirtió en montaña y, a la postre, en una de las cumbres nueve miles.

Una cumbre que nadie asciende por tormentosa.

 
VÍA CRUCIS

El Cirineo se cansó después de tanto peso y cuadras de ayudar a cargar la cruz. No pidió relevo, ni se hizo a un lado; se puso al frente y relevó al Nazareno.

 

GENEROSO CORAZÓN

El médico dijo a cierto hombre que perdía masa muscular porque su cuerpo no asimilaba la glucosa, sino que consumía lo acumulado precisamente en los músculos. Lo oyó el corazón de ese hombre y le entregó lo que tenía acumulado.

 
TRES RAZONES

Esa persona lloró hasta que tuvo tres razones: pudo, quiso, le dio la gana.

 
FRANQUICIA

Cruzo la calle por usted, subo y bajo la escalera por usted, toco el timbre por usted… Soy su franquiciado.

 
A MEDIAS

Fue completa la revuelta de las medias. Decidieron cubrir la mitad de las piernas; y, eso, solo a medias.

 
VUELTA A LA PÁGINA

Humedece con saliva el índice de la mano derecha para dar vuelta a la página. No, no le es suficiente el dedo índice.

 
PURIFICACIÓN

“Las lágrimas purifican”, escuchó.  Desató entonces la temporada de lluvias torrenciales.

 
REFRÁN

A semejanza de “el león no es como lo pintan”, el libro no es como lo imprimen. Entonces, me puse a leer con ahínco.

 
CAZA CANTILES

De niño, temía al Cantil (Agkistrodon bilineatus), esa serpiente venenosa que también nada en los pantanos y —se decía­— tragaba hombres, aunque nadie hubiera visto uno.

Pasó el tiempo, y busco ahora algún ejemplar… En la jungla de asfalto. Desaparecieron los pantanos.

 
Por Manuel Mandujano
 
Cenzontle y más cuentos cortos de Manuel Mandujano

Escrito por La Mascarada

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