La tradición de lo falso: Impresiones sobre una novela de Henry James

The blotterEl interés personal de Wordsworth por escribir sobre la naturaleza era tan fuerte que no existía un acto en el universo que no pudiera reconfigurar en poesía. Sin embargo evitaba que su obra fuera una transcripción de lo real, una copia de algo preexistente, entendía de forma humilde que una obra de arte es un ejercicio humano y la naturaleza es el arte de Dios. Por lo tanto lo artificial es indivisible del hombre.

The Liar es una novela corta de Henry James escrita en 1888 (el mismo año en que H. G. Wells escribe The Chronic Argonauts) que hace reflexionar sobre un tema frecuentísimo: la mentira. O más bien las mentiras, porque en lo que concierne a los asuntos sobre mujeres casadas no son pocas las veces en las que uno recurre al engaño. Así ocurre con nuestro protagonista, Oliver Lyon, un pintor esforzado y oscuro cuya fama asciende a los círculos más selectos de la sociedad, volviéndose un habitual en las cenas ostentosas y las invitaciones a las casas de campo donde se bebe y se caza con ahínco.

En alguna de estas invitaciones, que también son citas de trabajo, encuentra al amor de su juventud, radiante y más hermosa que su recuerdo. Aquella luna del paraíso somete su voluntad al coronel Capadose, su esposo. Oliver la identifica en el acto, confesándose haber pensado en ella un par de veces a la semana. Años los separan, ella es felizmente una madre y vive en un estado de indulgencia ante el perpetuo vicio de su marido. El artista hace un retrato de Amy, la pequeña hija, y en ese lapso de horas calladas, pero de cercanía con Everina, su cerebro maquina lo que Asimov describió como mundos posibles. Y en este frenesí de sinrazones decide retratar también a su rival, el coronel Capadose, para revelar su naturaleza espuria.

La visión interior de Oliver comienza a proyectarse. Cree en algo que sólo sucede en el mundo platónico, quiere tener fe en eso que no sucedió cuando era estudiante y que indudablemente no sucedería ahora. Pero ¿podemos culpar al artista de vivir para ese momento estético donde la verdad y la mentira no tienen ya importancia? Porque amar es arte también.

Se dice entre lo que se dice, que una relación amorosa no termina hasta que termina mal. Oliver Lyon descorre la cortina que le revela una verdad: el pasado es un tesoro que vale más enterrado.

 

Por Jesús Martínez

 

Escrito por Jesús Martínez

“Sutiles cuestiones trato, resoluciones graves comprehendo, perfectos libros amo”.

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